El público solo escucha el resultado final, pero un buen directo empieza horas antes con el montaje, el line check y las pruebas de sonido.
Conocer la sala, colocar bien el P.A., cuidar los monitores y anticiparse a los acoples es lo que separa un concierto memorable de uno que se recuerda por los problemas técnicos.
La comunicación con los músicos es clave: un buen monitoraje les da seguridad y eso se nota en la actuación.
Con más de 30 años sonorizando espectáculos, hemos aprendido que la preparación y la calma son los mejores aliados del técnico de sonido.
El público solo escucha el resultado; el trabajo de verdad ocurre antes.